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La misión de salvar vidas

FEMSA

 

A menos de un año de integrarse a la compañía, Salvador Almaguer Rentería, Director de Operaciones Food Service de Torrey, empresa de la división de Negocios Estratégicos de FEMSA, se vio frente a un reto sin precedentes: participar en la creación de un ventilador automático 100% mexicano para combatir la crisis sanitaria en el mundo. Él mismo nos relata su experiencia y aprendizajes.

 

Con la llegada del COVID-19 a nuestro país, el sector salud rápidamente comenzó a sufrir desabasto en materiales para el cuidado y tratamiento de las personas infectadas. Uno de los más esenciales y urgentes, eran los ventiladores para pacientes en cuidados intensivos.

 

Pero la crisis que atravesamos es de carácter mundial, por ende, ni los países en donde se fabrican dichos ventiladores se podían dar abasto para cubrir sus propias necesidades. Fue entonces que surgió la idea de encontrar dentro de México, los recursos y el talento para desarrollar una solución.

 

Es así, como en medio de la crisis, a Torrey nos llega la asignación y la gran responsabilidad de responder a la convocatoria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán para perfeccionar un prototipo de ventilador que fuera hecho en México.

 

El primero en responder fue Grupo Coppel, posteriormente se sumó Metalsa de Grupo Proeza, y nosotros como FEMSA a través de Torrey, formando un gran equipo para desarrollar de manera conjunta la ingeniería del ventilador. A este esfuerzo se fueron sumando más de 15 instituciones públicas, empresas y universidades, dándonos una gran lección de colaboración y flexibilidad.

 

¿Qué, cómo y por qué?

Primero que nada, nos enfocamos a entender qué era lo que íbamos a hacer. Para ello, nos acercamos a las instituciones, para conocer sus necesidades y expectativas, sobre todo con aquellos doctores que estaban en contacto con pacientes COVID-19. A pesar de que en todo México había muchísimas iniciativas para la creación de ventiladores, nosotros nos enfocamos a crear el ventilador que tanto la comunidad médica, como el paciente, estaban necesitando. Ese fue nuestro primero enfoque como equipo, encontrar qué hacer. Una vez que tuvimos esa claridad, el siguiente paso era cómo lo íbamos a hacer.

 

Torrey es una unidad de negocio que hasta hace unos meses, se dedicaba sólo a la fabricación de refrigeración, de básculas y equipos para una industria muy específica; este proyecto requería que nos transformáramos completamente. Para ello, nos unimos a diferentes organizaciones; unas que se dedicaban a la parte automotriz, y a otras especializadas en equipos médicos. Pasamos de ser no sólo Torrey, ni sólo FEMSA, sino un grupo de mucha gente en todo México. Ya una vez que definimos el cómo hacerlo, nos pusimos a pensar en el objetivo real de este proyecto. ¿Por qué era importante hacer este ventilador?

 

Fue entonces cuando terminamos de entenderlo: teníamos en las manos la oportunidad de salvar vidas. Ese era nuestro motivo para hacerlo, y no había tiempo que perder.

 

Colaboración, trabajo y flexibilidad

En todo este proceso descubrimos muchas cosas de nosotros como empresa. Primero que nada, descubrimos que teníamos la capacidad para aprender rápidamente; este ventilador requería cosas completamente sofisticadas, lo que nos llevó a ser muy flexibles. Un día íbamos a la izquierda y al día siguiente teníamos que ir a la derecha, y teníamos que hacerlo de la manera más rápida posible. Nos levantamos, nos caímos, hubo noches que no dormimos, trabajamos día y noche intensamente, pero lo más alentador y reconfortante fue saber que el equipo tenía muy claro qué íbamos a hacer y por qué. Nunca se escuchó a nadie del equipo rendirse, al contrario, siempre buscábamos el cómo si lograrlo.

 

Y fue justamente esa mentalidad, lo que hizo que pudiéramos transformar completamente las plantas. Porque las plantas se transformaron. De una planta que hacía equipos para chasises para los autos, se convirtió en una planta que hacía equipos médicos para salvar vidas. Transformamos plantas, transformamos gente, y eso hizo que lográramos ser completamente ágiles, y por ello enfrentar este problema que nos estaba atacando en México.

Durante todo este proceso vivimos situaciones adversas, en las que por momentos pensábamos que teníamos la solución, y de pronto nos dábamos cuenta de que no era el camino correcto. Teníamos que reaccionar rápidamente, ajustarnos y cambiar. Siempre como equipo y siempre resilientes.

 

La colaboración entre sectores fue fundamental, ya que el dispositivo requirió de muchas piezas especializadas y un proyecto de apoyo para su culminación exitosa, por lo que a partir de ahí se han sumado más instituciones como GSE BioMedical; Grupo Proeza a través de Metalsa; FEMSA a través de Torrey, Solística y REPARE; Grupo Coppel; ALFA a través de Nemak; Lodi Automotriz, Lanix Med, Steris, Ternium Salud y Bocar. El Tecnológico de Monterrey, TecSalud, el sistema de salud del Tec de Monterrey y la Universidad de Monterrey (UDEM), estuvieron también muy involucradas, así como instituciones públicas como el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Secretaría de Relaciones Exteriores y Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

 

Durante las 10 semanas en las que trabajamos sin parar, creo que cada uno de los integrantes del equipo vivimos en carne propia la misión de FEMSA, de generar valor económico y social a través de sus empresas e instituciones. Comprendimos la importancia de crear ese valor social que ayude a nuestra comunidad, y que viene de uno de nuestros más grandes líderes, Don Eugenio Garza Sada. Sin duda, su liderazgo, valores y ejemplo representan un gran legado para nuestro país.

 

Hoy en día, el ventilador mecánico invasivo VSZ-20-2 es una realidad. Es 100% mexicano, y no sólo eso, funciona sólo conectándolo a un tanque de oxígeno, cuenta con ventilación por volumen y por presión, con una interfaz intuitiva que requiere mínima capacitación, así como diversos métodos de compensación que asegura su desempeño a cualquier altitud. Además, cuenta con una gran cantidad de alarmas y procesamiento de los datos para el monitoreo del paciente, características que lo diferencian de los demás y que nos hacen sentir muy orgullosos.

 

Sin duda, dentro de todos los aprendizajes, el más grande que me llevo es que las grandes empresas pueden unirse, trabajar en equipo y actuar con agilidad cuando el objetivo es claro y fuerte. Cuando lo hacemos por nuestra comunidad.

 

 

Salvador Almaguer Rentería,

Director de Operaciones Food Service, FEMSA Torrey.