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Inclusión laboral: el temor a lo desconocido

FEMSA

Por: Anabel Olivas

 

 

En el mundo, existe un número importante de personas que, por diversos contextos, han sido históricamente discriminados o se encuentran en alguna situación de vulnerabilidad. En muchas ocasiones, esto las lleva a estar en desventaja con el resto de la población, al no contar con las mismas oportunidades de acceso, crecimiento y desarrollo. . Como sociedad, muchas veces desconocemos e ignoramos las barreras u obstáculos a los que comúnmente se enfrentan y, en consecuencia, seguimos construyendo espacios sin considerarlos y desaprovechamos la gran riqueza y el valor de su inclusión. Anabel Olivas, Responsable de Inclusión y Diversidad de OXXO, nos invita a adentrarnos en este mundo desconocido por muchos, y que requiere de nuestra acción inmediata.

 

Imagina que eres una persona con algún tipo de discapacidad, con la preparación y competencias necesarias para desempeñar el trabajo de tus sueños y no has encontrado un empleo que confíe en eso y que, además, cuente con la plataforma y facilidades que te permitirían poner en práctica todo tu talento y seguir desarrollándote. Imagina otro escenario en el que por años has desempeñado una brillante carrera profesional, pero por una situación, de un día para otro te ves obligado a huir hacia otro país y buscar acogida como refugiado, abandonando todo lo que has construido en años. Todo esto sin planearlo ni desearlo.

 

En cualquiera de estas situaciones, tienes todo el derecho y eres perfectamente capaz para desempeñar un empleo digno, y no tan solo eso, lo necesitas para sobrevivir. Pero al parecer, eso sólo tú lo entiendes, porque las puertas que tocas se cierran negándote la oportunidad, muchas veces sin considerarte. A veces por miedo a lo desconocido, por falta de información, prejuicios o simplemente por indiferencia.

 

La empatía, ponerte en el lugar y en la piel del otro, es el primer paso para entender la importancia de esta problemática mundial y actuar: la falta de inclusión de las diversidades que se enfrentan a mayor desventaja en el mundo laboral.

 

Desde hace más de 6 años, he tenido el privilegio y oportunidad de aprender y trabajar en el desarrollo de soluciones que contribuyan a esto en FEMSA Comercio. En un inicio, nos enfocamos principalmente en personas con discapacidad y adultos mayores, pero conforme nos fuimos adentrando en su inclusión, se fue abriendo todo un mundo de contextos e historias que nos hicieron tomar conciencia de que este es un problema sistémico más grande y urgente del que se cree, y que necesitamos tomar acción inmediata y coadyuvar con otros para lograr un cambio e impulsar su inclusión y la de las demás personas.

 

México siempre ha sido un país de asilo, pero con la crisis migratoria, en poco tiempo el número de refugiados incrementó de manera alarmante. Fue por ello, que nos dimos a la tarea de explorar de qué manera podríamos incluir a ese grupo dentro de nuestra fuerza laboral. Sin embargo, en el camino nos enfrentamos a un gran desconocimiento, mismo que se traducía en miedo, y la percepción de este tema como un riesgo antes que una oportunidad.

 

El desconocimiento iba desde lo normativo, si era posible o no, hasta los conceptos básicos como la diferencia entre un migrante y un refugiado. Esto es importante, ya que el migrante decidió y planeó su movimiento de un país a otro, ya sea para estudiar o trabajar, mientras que el refugiado no tuvo oportunidad; él salió repentinamente abandonándolo todo, como única opción para proteger su vida y la de su familia.

 

Cuando logramos entender todo el contexto, es cuando comenzamos a pensar en diferentes soluciones y ganar aliados para lograrlo, dejando de lado, los prejuicios y el miedo.

 

Para estudiar más el tema y aclarar las dudas que surgían incluso dentro de la empresa, nos acercamos con ACNUR México, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Este organismo fue el aliado y guía que necesitábamos para especializarnos e iniciar este gran proyecto en el que juntos, hemos promovido la inclusión de más de 200 personas refugiadas trabajando actualmente en nuestras tiendas.

 

En este tiempo hemos observado que una de las características de quienes enfrentan grandes obstáculos para poder recuperar su vida y tener un trabajo digno, es su compromiso. Su agradecimiento por la confianza depositada en ellos, y la oportunidad que les brinda una empresa para ponerse en pie es tal, que su porcentaje de ausentismo es muy bajo, y su sentido de la responsabilidad y sus resultados son muy por encima del promedio.

 

A principios de este mes, FEMSA y sus Unidades de Negocio se sumaron a la Alianza Tent Partnership for Refugees, una red de más de 130 grandes empresas comprometidas con la integración de los refugiados en sus comunidades de acogida. Con esta alianza, nos comprometemos a continuar con la labor de inclusión de refugiados en nuestros centros de trabajo, y no sólo eso, también de seguir explorando nuevas formas de apoyarlos alrededor de América Latina. Simultáneamente, seguimos trabajando por la inclusión de otros grupos; tan sólo en FEMSA Comercio, contamos con la participación de más de 930 colaboradores con discapacidad y 3,200 colaboradores adultos mayores.

 

Anabel Olivas, Responsable de Inclusión y Diversidad en OXXO

Como empresas es nuestro deber ser congruentes con la misión que estamos pronunciando. Para ello, quizá habrá veces que tengamos que atrevernos a hacer cosas diferentes y tomar riesgos. Mediante esas decisiones, tenemos la oportunidad de abrir camino a los demás y reflejar esa congruencia; en un proyecto de inclusión laboral, la única manera en la que vas a obtener un resultado o confirmar una hipótesis es informándote muy bien e intentándolo genuinamente. Sí, los cambios asustan, pero los resultados son muy gratificantes.

 

Nuestros colaboradores refugiados, personas con discapacidad, adultos mayores entre otros en situación de vulnerabilidad, además de contribuir con su trabajo a la productividad del negocio, inyectan de energía, orgullo y motivación a toda la organización; nos recuerdan que nuestro trabajo trasciende y puede cambiar la vida de otras personas. Nos hacen sentir que somos parte de una comunidad en la que todos somos iguales, y en la que juntos estamos construyendo un mejor lugar para vivir.